En este Mes de la Herencia Latinx, HRC se enorgullece de celebrar las culturas, contribuciones y resiliencia de todas las comunidades y personas que se identifican con los términos latinx, hispano(a) y latino(a) a nivel mundial.

Hace más de 50 años, el presidente Lyndon Johnson lanzó una iniciativa para honrar las historias, culturas y contribuciones de los ciudadanos de origen hispano al patrimonio nacional estadounidense a través de la Proclamación 3869.

Desde entonces, el evento de una semana de duración se ha convertido en lo que hoy se conoce como el Mes de la Herencia Hispana, una celebración conmemorativa festejada del 15 de setiembre al 15 de octubre. El evento está íntimamente anexado a los aniversarios de independencia de varias naciones latinoamericanas y al reconocimiento del legado cultural de un grupo diverso, profundamente arraigado a ricas tradiciones.

Con el tiempo, la celebración se ha convertido en una oportunidad ideal para combatir la ignorancia, el miedo y prejuicio, dando luz a la multiculturalidad e historias de estas comunidades y sus innumerables contribuciones.

HRC ha adoptado el uso del término “latinx” en lugar de “hispano” o “latino” con el fin de representar e incluir a personas con identidades de género no binario, no conforme y/o expansivo. “Latinx” es una opción que incluye a poblaciones indígenas, no hispanohablantes y brasileras como parte de la celebración.

Para Juliana Martínez, autora y profesora de la American University, escoger entre definiciones o etiquetas es de suma importancia ya que algunas palabras tienen implicaciones problemáticas. Según Martínez, los términos “hispano” y “latino” se institucionalizaron a través de la Oficina del Censo de Estados Unidos y pueden o no registrar todas las identidades y poblaciones a las que han definido históricamente. Esto incluye a una mayoría de ciudadanos estadounidenses nacidos en el país de todas las generaciones y también a las comunidades inmigrantes y descendientes de emigrantes latinoamericanos.

“Por ejemplo, puertorriqueños, mexicanos, chicanos, cubanos y centroamericanos; todos tienen historias muy específicas,” dijo Martínez. “Se cuestiona que un solo término pueda definir y agrupar a estas poblaciones, pero a la vez el uso del mismo tiene el potencial de ayudar a consolidar estas comunidades y crear un grupo político más amplio para defender sus derechos y acción colectiva”.

Martínez ofrece un breve desglose de los términos:

  •  “Hispano” es el término más antiguo utilizado para referirse al grupo más grande y una de las minorías más diversas de EE. UU. La palabra se asocia frecuentemente con el origen del colonialismo en América y puede excluir a grupos indígenas, no hispanohablantes y brasileros.
  • “Latino” es un vocablo más inclusivo en cuanto a su alcance geográfico, que no se limita a una lengua y abarca toda la región. Sin embargo, la naturaleza androcéntrica del idioma español, es decir, el uso universal de la forma masculina, excluye a un grupo entero de identidades.
  • “Latinx” es un término más nuevo que ha ganado popularidad en la academia, los grupos activistas y la generación del milenio o Millennials que incluye a personas de género expansivo o de género no conforme. Además, latinx desafía a la naturaleza binaria del término “latino(a)”. La poderosa “x” ha abierto las puertas a una gama de identidades y también se utiliza en el término “chicanx(o/a)” para enfatizar la amplia herencia indígena de muchos grupos.

Al honrar este mes conmemorativo de la comunidad latinx, HRC se enorgullece de compartir algunas de las historias y contribuciones del colectivo LGBTQ latinx y aliados con raíces culturales en España, México, el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, que continúan luchando por sus comunidades.

Para más información sobre el trabajo de HRC en comunidades hispanohablantes y el acceso a recursos, por favor visite hrc.im/recursos.


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