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Dedicar su vida al servicio de la comunidad transgénero es una tarea que surgió de forma natural en la vida de Arianna Lint. Desde que llegó a Estados Unidos, hace casi dos décadas, el activismo y trabajo social de Lint la han hecho testigo de las múltiples necesidades de su comunidad.

Aunque se graduó como abogada en Perú, Lint se desarrolló como profesional en el Departamento de Salud de Florida como jefa de investigación de casos de VIH. Su historia personal la motivó a apoyar a personas LGBTQ como ella, que viven con VIH y, en especial, a la comunidad inmigrante. HRC habló con la peruana sobre su historia y proyectos actuales.

¿Cómo era Arianna de niña?

Crecí en una familia muy unida y con mucho amor, era buena estudiante. Algo que recuerdo en particular es que mi madre me decía que algún día iba a ser una persona importante, que sería alguien. Mis padres generaron esa confianza en mí misma para lograr alcanzar mis sueños.

Crecer en Sudamérica es complicado para personas LGBTQ, ¿cómo fue el proceso de ‘salir del clóset’?

Siempre supe que era diferente a los demás. Durante mi juventud utilizaba la religión como un medio para ocultar lo que realmente sentía, en un momento quise ser sacerdote.  Fue en mis años universitarios cuando decidí conversar abiertamente con mi familia sobre el tema. Mi padre me apoyó de manera inmediata, mi madre tardó un poco más.

¿Cómo así se interesó en el derecho?

He participado en actividades comunitarias desde niña, el voluntariado es algo innato en mí. Uno de mis escapes era poder unirme a grupos de ayuda para apoyar a las comunidades más necesitadas, me di cuenta a muy temprana edad que la justicia no era igual para todos. Fue entonces que decidí estudiar la carrera.

Dejar el país de origen es un paso importante en la vida de un individuo. ¿Qué la motivó a buscar refugio en EE. UU.?

Siempre tuve claro que “los abogados tenían que ser hombres” en mi país, esa era la norma. Ser diferente era prácticamente una sentencia de por vida, por eso, decidí venir. Ahora que me dedico a lo que verdaderamente me gusta, estoy luchando con la ayuda de la congresista Ileana Ros-Lehtinen de Florida para remover mi estatus temporal y poder acceder a uno permanente. Este país es mi hogar.

¿Cuáles son los retos de ser una mujer transgénero y latina en el momento político actual?

En esta nueva Administración todas las comunidades vulnerables están en peligro. Siento que todos debemos estar unidos y ayudarnos mutuamente. Las personas transgénero como yo nunca hemos estado bienvenidas o incluidas en muchos lugares, pero ahora el sentimiento es alarmante. El miedo genera que la gente se esconda y no viva auténticamente.

Trabajaste en el Departamento de Salud de Florida en Orlando, ¿qué fue lo más impactante de esta experiencia?

Siento que el Departamento de Salud de Orlando me dio la oportunidad que muchas personas como yo necesitamos: un trabajo digno. En este espacio pude desarrollarme en el campo del VIH y aprendí bastante. Logré educarme sobre el tema y comparar mi propia historia con la de muchas personas, me ayudó a darme cuenta que no estaba sola en esta lucha. Es un trabajo difícil, pero muy gratificante.

Cuéntanos cómo nace la iniciativa de tener tu propia organización Arianna’s Center.

Como profesional me di cuenta que no muchos quieren tomar las riendas del asunto, entonces decidí invertir el dinero de mi último cheque como empleada del sector privado para lograr mi propio sueño. Como mujer transgénero sentí que esta era la mejor manera de luchar por mis derechos y poder empoderar a personas como yo. Nosotras no ofrecemos servicios, nosotras cambiamos vidas.

Eres directora de la Coalición Translatina de la Sede de Florida, cuéntanos un poco sobre este rol.

La Coalición Translatina es mi mayor soporte. En este espacio conozco a gente que se dedica a lo mismo y que cuenta con la energía y motivación necesarias. En la sede del Sur de la Florida hacemos campañas, brindamos servicios legales para la comunidad transgénero y ofrecemos consultoría en casos de inmigración, a pesar de contar con muy pocos recursos. Necesitamos apoyo financiero y capacitación.

¿Qué se necesita para minimizar el estigma en América Latina y lograr la inclusión LGBTQ?

Vivimos en una sociedad que es aún muy machista y en donde seguimos luchando por los derechos de la mujer. Creo que necesitamos dos cosas muy importantes: la unión y el respeto. Lo primero parte de nuestra propia comunidad LGBTQ que necesita estar en total unidad y lo segundo es aprender a respetar a todas las personas y no solamente a algunos.

¿Qué es lo más gratificante de vivir auténticamente?

Para mí, ver mi fotografía sonriendo, tal y como soy, es una de las cosas más gratificantes. El que se me aprecie por ser quien soy, el poder vivir de acuerdo a mi identidad y el ser aceptada es lo que me hace feliz. Antes los periodistas se centraban en mi identidad de género, mientras que ahora podemos entablar una conversación distinta y sobre temas diferentes.

Photo: Sean Black


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