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La gente considera su fe como una fuente de orientación e inspiración; esto no es diferente para las personas LGBTQ y sus familias o amigos. Durante la temporada de Cuaresma, HRC compartirá devocionarios de líderes religiosos, personas LGBTQ y aliados. La campaña busca crear un ambiente en el que las personas LGBTQ de fe y sus aliados puedan practicar las tradiciones espirituales de su fe en un ambiente acogedor e inclusivo.

La temporada de Cuaresma marca los días que conducen a la crucifixión de Jesús y la posterior resurrección. Para los cristianos, la resurrección es tanto una celebración de la vida como un recordatorio de que las personas continúan sufriendo, incluidos los miembros de la comunidad LGBTQ.

Es importante notar que el tiempo de Cuaresma es una práctica de muchas denominaciones cristianas y puede no tener un impacto en todos los lectores. A lo largo de esta serie, HRC busca ampliar y honrar las voces de los líderes de fe que afirman ser LGBTQ en muchas tradiciones religiosas.

La publicación de hoy fue escrito por Ruth Coker Burks, activista y defensora de concienciación sobre sida y VIH en Bentonville, Arkansas. Para obtener más información sobre la campaña devocional de Cuaresma, visite hrc.im/Lent.  


 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis;  estuve desnudo y me cubristeis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y vinimos a ti?

 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”- Mateo 25:34-40

En la Pascua de 1987, sabía que podía contar con el supermercado Piggly Wiggly de la Avenida Park en Hot Spring, Arkansas. Fue la primera tienda que “dejaba comida” para mí del basurero. Sin embargo, el Kroger en la calle Airport Road contaba con el mejor contenedor: no se imagina las cosas que desperdiciaban. Podía alimentar a tantas personas con esa comida en perfecto estado, especialmente, en un día festivo como la Pascua. Me he acostumbrado a pasar las fiestas de la misma manera que paso todos mis días: manejando y llevándoles comida a mis chicos.

Llevaba tres años dedicándome al cuidado de personas muriendo a causa de sida y VIH. La edad promedio de mis muchachos estaba entre los 21 y 22 años. No tenían dinero para comprar abarrotes. Muchos de ellos seguirían desamparados si es que no los hubiera ayudado a postular a servicios de vivienda o si no les hubiera provisto de una cama por algunas semanas o meses. Muchos de ellos habían cuidado de amigos o novios en agonía de muerte, pero luego no había nadie que cuidara de ellos. No tuvieron otra opción que regresar a Arkansas y las familias que no querían saber de ellos. Así como Jesús, estos jóvenes habían estado perdidos en el desierto no solo por 40 días, sino todas sus vidas.

Iba a la iglesia todos los domingos. Se hablaba mucho sobre dejar de hacer o consumir ciertas cosas durante la Cuaresma. Normalmente, nos referíamos al chocolate. Se hacía referencia a Jesús diciendo que ayudáramos a otros. Tal y como lo dice en Mateo, “Lo que hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

Pero fueron los “pecadores”, las personas LGBTQ que avergonzaban y echaban de sus casas, quienes ejercieron la verdadera gracia. ¿Cuántas veces ayudé a un hombre a asear a su agonizante ser querido porque estaba demasiado débil para hacerlo por sí mismo? Veía cómo le bañaba, secaba y abrigaba sabiendo en todo momento que en algunas semanas o meses podría ser su turno. ¿A cuántos eventos de recaudación de fondos tuve que asistir porque el gobierno no hacía nada por financiar la ayuda a personas moribundas? ¿Cuántas veces le enseñé a personas lesbianas a administrar medicamentos a sus amigos?

Integrar nuestras vidas, compartir nuestro dolor, hablar de nuestros miedos: eso era nuestra Cuaresma. Impartimos esperanza en una temporada de desesperanza. Impartimos amor. Vimos el valor en la comida desechada y aún más en las personas “desechables”. Cuando doy charlas a audiencias predominantemente LGBTQ, presto atención a estas caras y digo: “Estabas en lo correcto. Todas las veces que dijeron que estabas equivocado, empezando por el momento de tu nacimiento, siempre estuviste en lo correcto”. Estoy agradecido de que Dios declare que ellos estaban equivocados. Usted es maravilloso, valioso, amado y apreciado tal y como es.

Dios misericordioso, te damos gracias y reconocemos que Tus pensamientos no son nuestros pensamientos, que Tus caminos no son los nuestros. Enséñanos a ser como Tú, a vivir como Tú y a amar como Tú. Amén.


La Campaña Devocional de Cuaresma es un recurso basado en la fe que recopila meditaciones escritas por 47 líderes de fe alrededor de EE. UU. Este proyecto conjuntamente con el trabajo de educación pública con líderes religiosos en los estados de la iniciativa Project One America de HRC y el Programa de Religión y Fe de HRC es posible en parte gracias al apoyo de la Fundación E. Rhodes and Leona B. Carpenter.

 

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