Sobre ‘Salir del Clóset’ y los Temas Familiares de Hispanos

En Estados Unidos, muchas familias hispanas son inmigrantes de primera o segunda generación y mantener relaciones familiares fuertes puede ser fundamental para la identidad de un individuo. La idea de que personas hispanas que son lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o queer puedan perder este importante sistema de apoyo por ser honestos con sus familias, es angustiante.

“Cuando tienes que aprender una nueva lengua, cultura, economía, uno tiende a juntarse con gente que conoce. Nunca pensé en cómo me afectaría ser gay”, dijo Gil Flores, ex directora de servicios de la organización John Thomas Gay & Lesbian Community Center, en Dallas. Esto puede generar muchas veces que la lealtad familiar opaque el deseo de autoexpresión, honestidad y realización personal.

“Es difícil pensar solo en sí mismo cuando se espera que pongas a la familia y amigos antes de tus necesidades, pero felizmente muchas familias con las que trabajo desean que sus hijos sean también felices y exitosos. Y si eso significa que un hijo sea gay, pues que así sea”, agregó Flores.

Aceptar a un miembro de la familia gay puede tomar un tiempo. Darles un espacio a los parientes para habituarse a este concepto es esencial.

“Ser honesto con tu familia es un paso importante para encajar todos los componentes de tu vida, pero es importante también darles tiempo para procesar la información”, dijo Nila Marrone, miembro de la sede en Nueva York de Padres, Familias, y Amigos de Lesbianas y Gays (PFLAG, por sus siglas en inglés), una organización de apoyo para los familiares de la comunidad LGBTQ.

Muchos dudan en revelar su identidad de género u orientación sexual porque no quieren desacreditar su apellido. Cuando un miembro de la familia tiene éxito, a menudo se refleja de manera positiva en el ámbito familiar. Muchas familias hispanas creen que lo contrario es cierto debido a los prejuicios contra personas gais, que enmudecen a algunos hispanos LGBTQ y sus familiares, quienes podrían mostrar su apoyo.

“Al comienzo, mis padres no entendían por qué tuve que ser el único chicano queer en representar la comunidad, pero para mí, (este asunto) es en donde estoy y de lo que necesito hablar”, dijo Tony Alvarado-Rivera, quien trabaja para la junta directiva de la organización Unidos. 

Mientras que muchas personas LGBTQ que no son hispanas son sinceros con uno o dos familiares, la cercanía de las familias hispanas, a veces hace que esta opción sea difícil. Algo que puede ser útil es aprovechar la ayuda de organizaciones como PFLAG.

“Como las familias hispanas tratan y resuelven sus propios problemas, hay poco incentivo o tradición de formar o unirse a grupos de apoyo, pero esta es una parte importante de la cultura anglo de la que muchos hispanos se beneficiarían de imitar’ sugirió Marrone.  “Los padres se darán cuenta que las personas que tienen hijos LGBTQ, los entienden y ayudan a través de tiempos difíciles. Cuando los padres educan a los amigos y vecinos, se convierten en defensores de la igualdad de sus hijos”.

Más de las 500 sedes de PFLAG por todo Estados Unidos cuentan con programas de ayuda hispana y los centros que no los ofrecen pueden proporcionar una red clave de apoyo y recursos útiles. Antes de revelar su orientación sexual, es recomendable que ubique la sede más cercana de PFLAG y obtenga una copia de la publicación “Nuestras hijas y nuestros hijos” para que sus padres la puedan leer.

PFLAG ha creado también un programa llamado Families of Color Network dedicado a mantener a las familias unidas que aborda temas de racismo institucionalizado y trabaja para romper barreras de orientación sexual e identidad de género dentro de las comunidades de color. Los centros comunitarios locales LGBTQ también pueden tener grupos de apoyo específicos para personas hispanas, que pueden ser cruciales para una cultura independiente que a veces evita la ayuda externa.

Lea la Guía de Recursos para Salir Del Clóset de HRC.